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miércoles, 3 de octubre de 2012

King Nothing.



Rey de nada.
Moises cid.


Cuanto mas alto presumes subir mas dura puede ser la caída, eres como un Ícaro de alas endebles que  intenta tocar el sol  y se viene abajo por su ambicioso deseo de alcanzar la gloria sin méritos.


Te ufanas de tu poder y al final no obtienes nada, suerte del hombre que su voluntad se estrella con estrepitosa fuerza contra el suelo, por muchos factores fuera de su alcance. Vives con el deseo obsesivo de poseerlo todo y terminas perdiendo hasta el nombre.


Ser y no ser (ser y dejar de ser) he ahí el dilema (parafraseando a Shakespeare). Difícil condición humana que no depende de  su deseo para permanecer en poder y bonanza en este mundo.


Así como los más nobles sueños que son fulminados por la realidad, así también se derrumban las expectativas que realizamos en nuestra mente al primer paso quedamos por alcanzarlas, las cuales creíamos perfectas.


Quien se duerme en los laureles se ve despojado de sus triunfos, la competencia no duerme y debes defender lo tuyo. Quien mucho tiene, vela por sus intereses. Quien se confía lo pierde todo.


El mediocre siempre se ríe del gigante vencido mientras  los ruines hacen rapiña de su desgracia. Más la grandeza es volver a levantarse sobre sus ruinas y superar sus errores. No hay invictos en esta vida, todo consiste  en levantarse y continuar.


Muchos han caído por no medir el apetito de sus caprichos, ten cuidado con lo que deseas por que se puede cumplir. La prudencia es la gran virtud.


Triste suerte es la de un rey sin corona, pero es más triste el volverse en un rey de nada. En un poder de ficción.


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