Rey de
nada.
Moises cid.
Cuanto mas
alto presumes subir mas dura puede ser la caída, eres como un Ícaro de alas
endebles que intenta tocar el sol y se viene abajo por su ambicioso deseo de
alcanzar la gloria sin méritos.
Te ufanas de
tu poder y al final no obtienes nada, suerte del hombre que su voluntad se estrella
con estrepitosa fuerza contra el suelo, por muchos factores fuera de su alcance.
Vives con el deseo obsesivo de poseerlo todo y terminas perdiendo hasta el
nombre.
Ser y no ser
(ser y dejar de ser) he ahí el dilema (parafraseando a Shakespeare). Difícil condición
humana que no depende de su deseo para permanecer
en poder y bonanza en este mundo.
Así como
los más nobles sueños que son fulminados por la realidad, así también se
derrumban las expectativas que realizamos en nuestra mente al primer paso
quedamos por alcanzarlas, las cuales creíamos perfectas.
Quien se
duerme en los laureles se ve despojado de sus triunfos, la competencia no
duerme y debes defender lo tuyo. Quien mucho tiene, vela por sus intereses. Quien
se confía lo pierde todo.
El mediocre
siempre se ríe del gigante vencido mientras los ruines hacen rapiña de su desgracia. Más la
grandeza es volver a levantarse sobre sus ruinas y superar sus errores. No hay
invictos en esta vida, todo consiste en
levantarse y continuar.
Muchos han caído por no medir el apetito de sus caprichos, ten cuidado con lo que
deseas por que se puede cumplir. La prudencia es la gran virtud.
Triste suerte
es la de un rey sin corona, pero es más triste el volverse en un rey de nada. En
un poder de ficción.


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